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La Predicación expositivaEl deber fundamental del pastor-predicador es presentar el contenido de la biblia en una forma clara y natural, para que el oyente lo retenga y el método más indicado para lograr esto, es el sermón expositivo.

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Por Stephen Haines.

La predicación expositiva: Lo que sí es.

La exposición es el proceso de entender, extraer, y presentar el contenido de un texto bíblico, con su estructura lógica, para que los oyentes entienden lo que Dios les está diciendo. Un ejemplo de exposición se ve en Nehemías, capítulo 8, en la dedicación de las murallas reedificadas en Jerusalén.

«Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.   Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura». (Nehemías 8: 7-8; RVR 1960)

La Nueva Versión Internacional dice: «…y lo interpretaban de modo que se comprendieron su lectura». Este es el desafío de la exposición.

El predicador ora constantemente por que Dios le ilumine para comprender el mensaje del texto. El papel del Espíritu Santo es absolutamente necesario para entender lo que el mismo Espíritu inspiró a los autores humanos a escribir. Una vez preparado espiritualmente para interpretar el texto bíblico, el predicador está listo para examinar su texto y comenzar su exposición.

Los elementos del arte del predicador en su exposición incluyen una teología bíblica que le facilita identificar el contexto del pasaje. El expositor reconoce los varios tipos de literatura presentes en la biblia, como la narración, la poesía, las profecías, las cartas y otras más, cada una con sus normas de interpretación. El predicador también sabe dónde están los pasajes paralelos que tratan sobre el mismo tema. El expositor debe identificar las divisiones lógicas del texto para luego revelar a sus oyentes la estructura del pasaje.

La base más importante es el principio histórico-gramático: el texto fue escrito a personas de un tiempo específico, en un contexto histórico, de acuerdo a las reglas del idioma que la gente comprendía. El mensaje fue singular y accesible. El expositor actual tiene que recuperar el significado del mensaje tal como lo fue para los primeros que escucharon o leyeron el mensaje. Hoy, aunque el significado es singular, sus aplicaciones en la vida pueden ser múltiples.

La predicación expositiva: Lo que no es.

El sermón expositivo no es una opinión personal; «Yo pienso así…». Tampoco es una fuente de ideas propias; «Este texto me hace recordar que una vez… ». No puede ser un mensaje basado en los sueños, experiencias o visiones del predicador.

El trabajo de un predicador expositivo no es el mero estudio de una palabra en base a la concordancia bíblica, aunque esto puede formar parte de la exposición. Un sermón expositivo no es simplemente el comentario de un texto específico, porque en esto no se presenta ni la estructura, ni el desarrollo del texto. La predica expositiva no es una alegoría, en la cual cada palabra simboliza algo diferente. La exposición en sí, no es un sermón topical o biográfico, aunque estos pudieran ser bíblicos y útiles a muchas veces.

 

La importancia del sermón expositivo

En los tiempos de la Reforma en la Europa en el siglo XVI, los reformadores como Lutero, Zwinglio, y Calvino descubrieron de nuevo el poder y la importancia de la exposición de la biblia. La convicción de que este libro era el tesoro de la verdad, las palabras de Dios verdadero, les conducía a la necesidad de aclarar y predicar esta verdad. Lo que los reformadores creían acerca de la palabra de Dios hizo inescapable el trabajo de la exposición de la biblia. La implicación de 2 Timoteo 3:16 – 17 demanda sermones expositivos para dejar en claro lo que Dios dice:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».
(2 Timoteo 3:16 – 17; RVR 1960)

Cada discípulo debe buscar una iglesia que practica la exposición de la Palabra.

Para madurar en la fe y en la práctica cristiana, se necesita del consejo de Dios. La palabra de Dios es el alimento espiritual. No hay una mejor manera de crecer en la fe que el leer y escuchar mensajes expositivos. No importa lo que ofrece una iglesia en cuanto a la alabanza, el templo, su número de miembros, la educación y los dones de sus pastores — si no ofrece una predicación expositiva de la biblia, se debe buscar otra iglesia. No importa el estilo, su difusión en la web, o la fama del predicador, si éste no presenta la verdad bíblica con una exposición cuidadosa, es mejor dejarlo en favor de alguien más sólido y fiel a las Escrituras. Que Dios le ayude en su vida, en pos de Cristo, Señor nuestro.

Comentario (1)

  1. responder
    Elías Rodriguez dice

    apenas empiezo a leer los artículos pero están bien trazados y nos ayuda a comprender lo que realmente dice la biblia

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